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La mayoría de los peregrinos que realizan el Camino de Santiago, ya sea durante pocos días o durante un mes entero, lo valoran como una experienercia “maravillosa” o “reveladora”… ¿Y qué es lo que tiene de especial esta experiencia?  Se trata de un viaje diferente que une a personas procedentes de todo el mundo, movidas por diferentes motivos, pero todas con la misma meta: llegar a la Catedral de Santiago de Compostela siguiendo una ruta de peregrinación que tiene su origen en la Edad Media.

¿Qué es lo que empuja a miles de personas cada año a abandonar sus comodidades para seguir un camino de peregrinación?  Así como las rutas que conducen a Santiago son muchas, múltiples son también los propósitos de los peregrinos: desde una muestra de fe o un reto personal, hasta una forma de conocer nuestra cultura. En cualquier caso, peregrinar hasta Santiago de Compostela, es mucho más que caminar; no solo forman parte de esta experiencia las personas que encontramos, las anécdotas compartidas, la gastronomía o la variedad de paisajes que adornan cada día, sino también, los pensamientos que nos acompañan, los sentimientos que afloran, el cansancio o la falta de la comodidad que hemos dejado en casa…  Es un alto en ese otro ‘camino’ que es la vida, que nos brinda una oportunidad para mirarnos dentro, para valorar nuestro comportamiento, nuestras relaciones con los demás, nuestra actitud o nuestras expectativas de futuro. 

Sea cual sea nuestro propósito, este Camino puede llegar a ser una búsqueda de lo auténtico y de uno mismo, una experiencia única; la experiencia del propio descubrimiento. Durante el Camino el peregrino es uno más, sin títulos ni avales, a la intemperie, a merced del sol, de la lluvia o del frío, despojado de los reconocimientos y valoraciones a través de los cuales ha ido forjando una identidad en la vida. A medida que camina, el peregrino va descubriendo lo que realmente es: un sinfín de ruidos interiores, de relaciones, de reacciones, de sentimientos, de inquietudes… y las verdaderas motivaciones que le empujan a seguir adelante.

¿CONOCES EL ORIGEN DEL CAMINO DE SANTIAGO?

Para entender las peregrinaciones medievales a Santiago de Compostela, debemos partir de la tradición que habla de la labor evangelizadora del Apóstol Jacobo (conocido como Santiago El Mayor) en tierras de la Hispania romana. A su regreso a Palestina fue decapitado en tiempos de Herodes Agripa por incumplir la prohibición de predicar el Cristianismo. Sus discípulos Teodoro y Atanasio robaron el cuerpo del Apostol y embarcaron en un bote para darle sepultura en Galicia, en concreto en Iria Flavia, lugar dónde había realizado su labor evangelizadora.

Durante la Edad Media, alrededor del año 820, el eremita Paio, localizó en un bosque llamado Libredón, las ruinas de una necrópolis que posteriormente se identificó como el sepulcro del Apóstol Santiago. Este milagroso hallazgo dió lugar a la construcción de un templo que fue ampliado en los siglos siguientes hasta convertirse en la actual Catedral de Santiago de Compostela.

La noticia del descubrimiento del sepulcro se difundió rápidamente por el mundo del Cristianismo y comenzaron a llegar las primeras peregrinaciones para visitar la tumba del Apóstol. Un siglo más tarde, ya se había extendido por casi toda Europa, atrayendo miles de peregrinos desde todas las partes del continente, convirtiéndose en la más importante ruta de peregrinación de la Europa medieval

En la actualidad ha perdido parte de esa sacralidad y ha pasado de estandarte de la Cristiandad a itinerario cultural europeo, siendo declarado en 1987, por el Consejo de Europa: “Primer Itinerario Cultural Europeo”; en 1993, por la UNESCO: “Patrimonio Mundial Cultural y Nacional”; y en 2004 recibió el “Premio Príncipe de Asturias a la Concordia”.

La página oficial de la Ruta Jacobea habla de 286 itinerarios y 80.000 kilómetros marcados en Europa a lo largo de 28 estados. En España, el que acapara mayor protagonismo es el Camino Francés, llamado así por tener su origen en tres recorridos que atraviesan el país vecino hasta confluir en Saint Jean Pied de Port, para cruzar desde allí los Pirineos y entrar por Roncesvalles. Una vez aquí restan 749 kilómetros hasta la Plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela.

En España, el Camino Francés presenta dos variantes principales que atraviesan los Pirineos: una lo hace por el puerto de Somport para bajar hacia Canfranc y Jaca (Camino Aragonés), o por sus valles aledaños de Ansó (Hechó) o de Tena (Sabiñánigo); y la otra por el puerto de Ibañeta y bajar hacia Roncesvalles y Pamplona (Camino Navarro). Ambas rutas principales se unen en Puente la Reina (Navarra) para marchar a occidente hacia Logroño, Burgos, Carrión de los Condes, León, Sárria y terminar en Santiago de Compostela… ¿Te animas a descubrirlo con nosotr@s?

LOS ÚLTIMOS 100 KM DEL CAMINO DE SANTIAGO

Nuestra propuesta ofrece la posibilidad de recorrer a pie los últimos 100 km del Camino de Santiago por el Camino Francés,  distancia mínima necesaria para conseguir la “Compostela“, documento otorgado por las autoridades eclesiásticas que certifica haber completado al menos los últimos 100 km. a pie.

El itinerario discurre desde Sarria (Lugo) hasta Santiago de Compostela (La Coruña), 116 km divididos en 5 etapas, de manera que cualquier persona lo pueda seguir cómodamente y llegar a la meta, la Plaza del Obradoiro, dónde se encuentra la Catedral de Santiago de Compostela. 

La duración aproximada de cada etapa a pie es de 5-6 horas, que podrás realizar a tu propio ritmo. Solo tendrás que dejar tu equipaje en nuestro autobús cada mañana a la hora programada, después comenzarás a disfrutar de esta experiencia según tu propósito! 

Nos alojaremos en hostales y pensiones situados en el punto final de cada etapa, de esta manera, al finalizar el recorrido podrás recoger tu equipaje cómodamente y dirigirte al hostal sin necesidad de esperar al resto del grupo.

Tendrás la posibilidad de almorzar durante el recorrido o, si lo prefieres, al finalizar la etapa. En cualquier caso, no es necesario que lleves avituallamiento, ya que encontrarás numerosos, albergues, bares y establecimientos que ofrecen “Menú del Peregrino” por solo 8€/10€.  

Durante todo el camino dispondrás de nuestro autobús como elemento de apoyo, lo encontrarás en el punto intermedio de cada etapa y podrás hacer uso de él si le faltaran fuerzas para terminar el recorrido. 

Tras finalizar el Camino, dispondremos de tiempo suficiente para visitar el Centro Histórico de Santiago de Compostela, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.