La conocida ruta de los pueblos blancos discurre por la Sierra de Grazalema y la Serranía de Ronda y es una de las rutas más espéctaculares de Andalucía. La cal omnipresente y un emplazamiento que permite el dominio del espacio -en cerros, laderas o tajos- hacen aparecer a estos pueblos en la distancia como rotundas manchas blancas sobre un paisaje donde abundan los pinos, las encinas, los alcornoques y los pinsapos.

Su carácter de pueblos de “frontera” en la secular pugna entre moros y cristianos explica la existencia de los castillos y la presencia musulmana marca muchos rasgos de su arquitectura popular: calles empinadas, estrechas y sinuosas, pasadizos de entrada a las viviendas o a los patios, arcos que cruzan las calles estrechas arriostrando las fachadas y cubiertas de teja.

Pequeñas localidades de casas encaladas y apartadas del ruido componen otra de las regiones más bonitas de Málaga, La Axarquía, una zona situada en el extremo oriental de la provincia, bordeando la frontera entre Málaga y Granada. La Axarquía se extiende por la costa y el interior, con gran contraste de paisajes y vistas espectaculares, donde sus pequeños pueblos conservan intacto todo el encanto y sus platos, el sabor de lo nuestro.

Iglesias de diferentes estilos arquitectónicos, yacimientos arqueológicos de distintas épocas, castillos, cuevas prehistóricas, museos y espacios naturales tan importantes como el Parque Natural de los Alcornocales o el Parque Natural Sierra de Grazalema son sólo alguna de las joyas que podremos encontrar en nuestro recorrido. Una excusa para conocer y disfrutar del rico y diverso patrimonio histórico, cultural y natural que guardan en su interior todas y cada una de las localidades que conforman la ruta de los pueblos blancos.

Sin ninguna duda, la ruta de los pueblos blancos es uno de los mejores roadtrip que puedes hacer al sur de España. No esperes a que te lo cuenten, realiza una escapada desde Cádiz, Sevilla o Málaga para recorrer estos pueblos de blanco inmaculado en una sierra singular llena de contrastes, carreteras sinuosas y puertos de montaña espectaculares… Te sorprenderá su gastronomía, entrar en contacto con los lugareños, conocer su historia, cultura, costumbres y tradiciones.