La conciencia de la Respiración

El día del plenilunio en el mes de mayo, el Vesak, es el día más sagrado para millones de budistas de todo el mundo. Fue en el día de Vesak hace 2500 años, alrededor del año 623 a. C., cuando nació Siddhartha Gautama, el Buda. Asimismo, en este día de plenilunio Buda alcanzó la iluminación y también dicen que ese día falleció. Hoy, celebramos el Vesak, recordando una de las enseñanzas más transformadoras de Buda: la meditación como medio para alcanzar el «Samadhi» o sabiduria y llegar al «Nirvana» o liberación del sufrimiento.

Según las primeras escrituras budistas, tras convertirse en un buscador espiritual, Buda dedicó un tiempo a practicar con diferentes maestros y a someterse a austeridades extremas. Sin embargo, llegó a la conclusión de que tales esfuerzos no lo conducirían a la meta que anhelaba y tomó la firme decisión de sentarse en meditación, a la sombra de un imponente árbol, y no levantarse hasta alcanzar la iluminación. Buda entró en un nivel de concentración tan profundo y claro que comenzó a entender que el sufrimiento y la infelicidad son, en esencia, el resultado de nuestras acciones y de nuestro apego a una identidad ilusoria. De esta manera, Siddhartha Gautama, el príncipe de la tribu Shakya, se había transformado en el Buda, el Despierto.

A partir de ese momento, el Buda dedicó los siguientes años de su vida a compartir el camino de la práctica que conduce al despertar, ayudando a otros en su búsqueda para alcanzar el mismo estado de iluminación —una libertad del sufrimiento y del ciclo de nacimiento y muerte— que él había logrado.

Meditación Ānāpāna-sati

La atención plena a la respiración, Ānāpāna-sati, basada simplemente en observar el flujo natural de la inhalación y la exhalación, fue la primera que el Buda expuso en el Mahā Satipaṭṭhāna Sutta, el Gran Discurso de los Fundamentos de la Atención. El Buda puso especial énfasis en esta meditación porque fue su puerta de entrada a la iluminación y al Nirvana.

Cuando Gautama Sisddharta se sentó al pie del Árbol del Bodhi, con el objetivo de no volver a levantarse hasta alcanzar la iluminación, utilizó el ānāpāna-sati —la observación consciente de la respiración— como su ancla hacia el despertar. Este lugar sagrado donde Buda transformó su conciencia se encuentra en Bodhgaya, un pueblo del noreste de India que visitaremos en nuestro próximo viaje a la India

Desde el nacimiento hasta la muerte, esta función vital de inhalación y exhalación continúa sin cesar, pero pocas veces somos conscientes de la respiración. Si prestamos atención a la respiración, podemos obtener muchos beneficios, cultivamos calma, claridad y una profunda introspección.

Si tu mente se distrae fácilmente, puedes comenzar contando las respiraciones: “uno, inhalo; uno, exhalo”, hasta diez, y luego comenzar de nuevo. Este método sencillo te ayudará a centrar la mente errante y a estabilizar la atención. Observa con detalle cada ciclo de inhalación y exhalación: su inicio, su desarrollo y su final, permaneciendo atent@ al contacto del aire en el área de las fosas nasales sin perder noción de ello. Poco a poco,  la mente se libera de los cinco obstáculos: deseo sensual, enojo, somnolencia, agitación y duda. En su lugar, emerge una sensación de calma, ligereza y gozo.

Con esta práctica, se adquiere la habilidad de ver cómo todos los factores de la mente y el cuerpo surgen y desaparecen, nos hacemos conscientes de la impermanencia de todos los fenomenos y de la Presencia de Quien los observa.

Algo tan aparentemente sencillo como estar atentos a nuestra respiración puede ser profundamente transformador. Si llevas esa misma atencion a todos los aspectos de tu vida, te resultará más fácil romper con automatismos y salir de la reactividad, y esa consciencia te aportará serenidad y paz interior.  

Comienza hoy con diez respiraciones conscientes en varios momentos del día. Poco a poco, aumenta el tiempo dedicado a la práctica de Ānāpāna-sati. Es el primer paso hacia una vida más despierta, serena y libre.

Feliz práctica y feliz vida!